Meditacion y mindfulness

Cambio climático y meditación

by

Nota: En este artículo hay enlaces de afiliados. Si decides comprar alguno de esos productos siguiendo el enlace en esta página, me llevaré una comisión y estarás ayudando a mantener este blog. ¡Gracias!

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on email
Share on pinterest

No es posible meditar, ser más compasivo y observar la vida como el milagro que es y no transformarse (si uno no lo era ya) en ecologista.

Pero, ¿por qué entonces este artículo no se llama ecología y meditación?

Pues porque no quiero hablar aquí de ecología, sino específicamente del momento en el que nos encontramos. De la urgencia climática, de sus facetas y de cómo la meditación nos puede ayudar a navegar estos tiempos tan tumultuosos.

Vamos a ello.

Ecología en la meditación

Las tradiciones budistas hacen constante referencia al cuidado de la madre tierra.
Gandhi decía que su compromiso con la vida era tal que, llegado el momento de elegir entre morir de hambre y alimentarse de otro ser vivo, elegiría morir.

Ya hemos hablado antes de que la meditación no implica pasividad. La aceptación no implica resignación. Podemos observar lo que ocurre, aceptarlo como punto de salida y actuar en consecuencia.

Activismo

Es evidente (en mi opinión) que es imperativo tomar acciones para cuidar de nuestro planeta.


No en vano la llamamos Madre Tierra.


Y defenderla y protegerla no debería ser solamente una cuestión de supervivencia de nuestra propia especie y estilo de vida, sino proteger y cuidar la vida que alberga, porque es parte de nosotros mismos.
Si somos capaces de intuir ese todo al que pertenecemos, esa consciencia eterna que nos une a todo lo que existe, ¿cómo podemos seguir nuestras vidas como si nada, cuando vemos la destrucción a nuestro alrededor?

Inacción

Verás, hace no demasiado que me instalé twitter en el móvil. No quería hacerlo porque me conozco y sabía que iba a engancharme a la mínima de cambio.

Sé perfectamente cuáles son mis vías de escape cuando me aburro o no quiero sentir nada y, como en la mayoría de los casos, la más fácil es el móvil.

El caso es que empecé a ver noticias sobre el, todavía, cambio climático. Me di cuenta de que el tono de muchas de ellas era tremendista, pero también las había increíblemente positivas. Y me parecía que era mucho más inspirador compartir las positivas que las que te hunden en la miseria.

Y así lo hice.

Miedo paralizante

Hasta que empecé a sentir una angustia terrible. Me obsesionaba con futuros post-apocalípticos donde mis hijos tendrían que rastrear desiertos eternos en busca de algo de comer, donde tendrían que decidir si tener hijos o no por no poder alimentarlos, donde las guerras, el odio y la hambruna asolaban un planeta yermo y desolado.

Me di cuenta de que, a pesar de que yo me centraba en noticias inspiradoras, la mayoría de las que me llegaban contaban otra historia, mucho más oscura.

Y no digo que no sean verdad, pero lo que me provocó fue desazón y la absoluta certeza de que no había nada que hacer ni dónde huir.

El mensaje, en lugar de motivar, me llenó de miedo hasta tal punto que me paralizó.

Acción

Por eso quité twitter de mi móvil y dejé de ver las noticias. No porque quiera vivir al margen, sino porque no veo la utilidad en una sociedad paralizada por el miedo.

Ese sería un debate interesante, ¿por qué parece que la manera en la que se nos presentan las noticias está orientado a hacernos sentir miedo? Sobre todo cuando sabemos que el miedo despierta nuestra respuesta de huída, lucha o parálisis, y que bloquea la capacidad del córtex prefrontal de tomar decisiones emocionalmente equilibradas.

Así que, básicamente, la manera en la que se nos informa nos arrastra hacia un estado de miedo que nos lleva a la inacción.

Pues tomemos acción.

Aunque ahora la pregunta que se presenta es, probablemente, la más importante de todas: ¿Desde qué lugar de tu interior?

Acción desde dónde

Es muy fácil motivarse para actuar desde la ira o el miedo. Nos dan un empuje y una fuerza difíciles de batir.

Sin embargo tienen un peligro, y es que ambas son emociones. Las emociones se caracterizan por su temporalidad. Vienen y van.

Ah, y no son nuestra identidad. No nos definen. Aunque a veces lo parece, lo sé.

Pero tenemos tendencia a creernos esas historias que cuenta nuestra mente. Esas que dan fuelle a las emociones más intensas. Y parece que tenemos más claro quiénes somos y cuál es nuestro lugar en el mundo cuando nos identificamos con esas emociones y esas historias.

Pero no somos nuestra ira. Igual que no somos nuestro miedo. Y tal vez sería importante reflexionar sobre hacia qué tipo de mundo nos dirigimos si permitimos que sean estas emociones las que guíen nuestras acciones.

compasión y ecología

Negacionismo

No voy a hacer una disertación basada en estudios de por qué la gente niega lo que ya está probado y comprobado, pero sí me gustaría hacer aquí una reflexión.

Incluso si todo esto del cambio climático fuese una tendencia natural sobre la que los seres humanos no hemos tenido ninguna influencia, eso no cambia el hecho de que las consecuencias nos afecten igualmente.
La pérdida de biodiversidad, los sucesos climatológicos extremos, la polución del aire… Todos esos son problemas que existen y que no se solucionarán sin acción por nuestra parte.

Y sin embargo, muchos se niegan si quiera a contemplar la necesidad de estas acciones.

Incluso cuando ya tenemos la tecnología y el conocimiento para pararlo. Es como tener la cura del cáncer y negarnos a usarla.
¿Por qué?¿Cómo es posible?

Ya estamos con mis teorías

Yo creo que es por miedo. Así de simple.

Escondido, eso sí, en muchas y muy diversas historias de esas que a nuestra mente le encanta contarnos.

Porque, para empezar, ya sabemos que a la mente los cambios no le gustan demasiado.

A la gente le cuesta dejar ir su sufrimiento. Prefieren sufrir por algo familiar a lo desconocido.
— Thich Nhat Hanh

O, en otras palabras, más vale malo conocido que bueno por conocer.

Y como dice Sr David Attenborough, la especie humana se ha desarrollado en una etapa de estabilidad climatológica que ya no existe.
Parece una chorrada, al fin y al cabo todos hemos sufrido los cambios del tiempo. Y sin embargo nuestras culturas, nuestras sociedades, nuestros sistemas económicos se han desarrollado dando por sentado que la tierra es estable.

Nada en nuestro código genético nos ha preparado para lo que nos viene. Es el equivalente a mudarnos de planeta.

Qué podemos hacer

En esta entrevista dice Javier Bardem que debemos dejar de culpar a la gente, por ejemplo por usar plásticos. Que si tuviéramos la opción de usar elementos biodegradables lo haríamos. Que los que tienen que tomar acción son aquellos que tienen poder para cambiar leyes y dinero para hacerlo.

Cuando leo esto me sorprende, otra vez, lo interesante que es descubrir cómo la mente crea una realidad en base a la experiencia personal.

Porque para mí, esa narrativa me llena de desesperanza. Si tenemos que esperar a que los otros tomen la iniciativa, estamos apañados. Pero claro, sin el poder de las leyes y/o el dinero, nada de lo que podamos hacer individualmente sirve para nada.

¿O sí?

No digo que Bardem no tenga razón, y por supuesto que las industrias y el sistema económico también deben ajustarse. Pero sabemos que las corporaciones, las instituciones, no toman medidas ni cambian a no ser que puedan sacar algo de ello. Y por eso creo que es importante la movilización ciudadana.

Al rechazar comprar plásticos, obligas al supermercado a pensarse alternativas. Al final todo es cuestión de oferta y demanda. Si cambia la demanda, la oferta se adaptará. Y es ahí donde tú (cada uno de nosotros) tienes mucho que decir.

Sacrificios

Es evidente, en mi opinión, que el cambio hacia el que debemos ir tiene también que implicar ciertos sacrificios. No podemos seguir pensando solamente en lo que nosotros queremos, nuestras necesidades y deseos.

Y esa, creo, es otra de las razones por las que muchos se niegan a aceptar la realidad de la situación. Es como tener una relación tóxica. Sabes que no es buena para ti, pero te aterroriza perder la estabilidad que te brinda.

Además de ser más cómodo, claro. No tener que pensar de dónde viene la comida que compras, cómo la han empaquetado, cómo se ha tratado al animal o a la tierra de donde vienen, si estás consumiendo más de lo que necesitas… Ninguna de esas preguntas te deja indiferente.

La compasión como arma

La belleza de la compasión es que nos abre a nuestras propias necesidades (las de verdad, las del alma) y nos enseña que no están en conflicto con las del resto.

Sabemos que ser compasivo, agradecido y empático nos hace ser también más felices. Da miedo, claro, porque hay que bajar las barreras y dejar de creerse las historias para no dormir de la mente, y confiar en que nuestro corazón y nuestra capacidad de amar pueden sostener lo que venga.

Pero mediante la compasión podemos empezar a dar más valor y más importancia a aquello que nos rodea. A lo que poseemos, lo que necesitamos, lo que deseamos…

Ser más conscientes de la belleza a la que pertenecemos para convertir esta transición, no en un trauma, obligación o imposición, sino en un viaje de apreciación y disfrute.

Es un camino, claro. Y me viene al pelo, porque es el camino del corazón.

Rumi
Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on email
Share on pinterest

Responsable: Natalia Berlanga Pamies
Finalidad: Gestionar tu solicitud
Legitimación: Consentimiento del interesado
Destinatarios: Los datos que me facilitas estarán ubicados en los servidores de Bluehost (proveedor de hosting de nataliaberlanga.com) fuera de la UE. La Política de Privacidad de Bluehost se puede encontrar aquí. 
Derechos: acceso, limitación, rectificación y supresión de los datos si así lo deseas.
Lee la política de privacidad 

Comparte conmigo

Suscríbete

Responsable: Natalia Berlanga Pamies 
Finalidad: Gestionar tu solicitud
Legitimación: Consentimiento del interesado 
Destinatarios: Los datos que me facilitas se encuentran alojados en mi plataforma de email marketing, Active Campaign, cuyo titular es Active Campaign LLC, alojada en EEUU y sujeta al EU Privacy Shield.
Derechos: acceso, limitación, rectificación y supresión de los datos si así lo deseas. 

Suscríbete

Responsable: Natalia Berlanga Pamies 
Finalidad: Gestionar tu solicitud
Legitimación: Consentimiento del interesado 
Destinatarios: Los datos que me facilitas se encuentran alojados en mi plataforma de email marketing, Active Campaign, cuyo titular es Active Campaign LLC, alojada en EEUU y sujeta al EU Privacy Shield.
Derechos: acceso, limitación, rectificación y supresión de los datos si así lo deseas.