Meditacion y mindfulness

La Explicación cuántica de la Compasión

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En las prácticas contemplativas se hace referencia constantemente a «aquello que nos une». Se dice que, cuando descansamos en la Consciencia, sentimos esa conexión y nos damos cuenta de que no estamos separados.

La mayor parte de nosotros intuimos a qué se refieren esas enseñanzas, pero es algo tan etéreo, tan más allá de la mente, que no es fácil encontrar palabras para definirlo.

Aún así, lo vamos a intentar.

De qué está hecho el Universo

La física cuántica explora qué pasa más allá del átomo. Y parece que, lo que pasa a nivel cuántico es tan extraño que no se puede explicar por las leyes normales de la física.

Parece magia. 

Y no es broma. 

Partículas que pueden estar en más de dos sitios a la vez, que pueden atravesar superficies sólidas y, como explica el profesor Jim Al-Khalili, pueden conectarse y comunicarse incluso si están separadas por grandes distancias.

Y sin móvil, claro.

imagen: Alexey Sokolov

Jim Al-khalili

Te voy a ser sincera, me tragué entera la serie de documentales de Amazon «Quark» (no sé si está en España, pero hay muchos vídeos en internet de este profesor y te puedes pasar por su página web) en la que explica la historia de cómo la Ciencia empezó a conocer el Universo.

La serie comienza con el profesor Al-Khalili explicando las dimensiones del Universo y cómo, desde nuestra roca en medio de la nada, llegamos a comprender tantas cosas de cómo funciona (y cuánto nos queda por aprender).

Me pasé casi la mitad del documental con la cabeza dándome vueltas tratando de aceptar las ideas locas que expone (locas para mí, claro. Para un Sheldon Cooper de la vida deben ser obvias) y me fascinó descubrir que la Ciencia acepta y asume que la realidad es, en muchos casos, caótica e imprevisible (¡es mágica!).

Lo último que me dejó con la boca abierta fue que el Universo no se rige por las leyes de la física, sino por las de la física cuántica.

De qué estamos hechos

Hay una frase que dice que estamos hechos del mismo material que el Universo. Y no es sólo una frase de póster.

Si nos vamos a la esencia física, a los átomos y más allá, cada parte del Universo está compuesta por los mismos elementos.

¿Sabías que, en un átomo, casi todo es vacío? Hay un núcleo, y a su alrededor se mueven electrones y protones. Pero casi todo es vacío.

Estamos hechos de miles de millones de átomos. Y casi todo lo que somos, y lo que existe, es vacío.

Vacío

En meditación enfocamos la atención en un ancla para dar oportunidad a la mente a calmarse. 

Después observamos pensamientos, sensaciones y emociones para reconocerlas.

Más adelante empezamos a percibir la intemporalidad de todas estas experiencias. Llegan y se van.

mindfulness
imagen: https://icons8.com

Con el tiempo nos damos cuenta del espacio que hay entre todas estas experiencias. 

Y luego nos preguntamos:

Quién soy

Si esas experiencias que observo van y vienen, pero yo sigo aquí, si mis pensamientos son como nubes que pasan por el cielo pero no me definen, ¿quién soy?

Tara Brach lo explica con esta historia;

En una clase alguien preguntó «quién soy», y el maestro sacó una hoja enorme de papel en la que dibujó una «V» pequeñita.

Luego preguntó; ¿qué veis?

Casi todos contestaron que era un pájaro.

Él dijo entonces; No. Es el cielo. Y por él pasa un pájaro.

el vacío que somos
imagen de João Jesus from Pexels

El pájaro representa al ego. Ese elemento pequeñísimo en el que centramos toda nuestra atención y que nos impide ver lo que verdaderamente somos.

Lo que somos es ese vacío que se mantiene inmutable, del que surgen y al que vuelven todas las experiencias que vivimos. 

Y me quedé con la boca abierta cuando descubrí que esto es lo que ocurre en el vacío cuántico, del que surgen espontáneamente partículas que luego vuelven a desaparecer.

El sentido de la Vida

Vale, esta es mi teoría, y solamente mía, y acepto que creas que se me va la olla, pero deja que te cuente…

Lo que tiene de especial el ser humano, frente al resto de los seres vivos de este planeta, es que nos damos cuenta de que nos damos cuenta.

O sea, cuando meditamos nos damos cuenta de que tenemos pensamientos. Pero, y esto es lo más chulo, también nos damos cuenta de que nos estamos dando cuenta (repítelo varias veces muy rápido)

¿No te parece fascinante que la Vida (que parece influída por la física cuántica– que te recuerdo que son las mismas reglas que rigen el comportamiento del Universo) haya evolucionado hasta crear unos seres que pueden «comprender» el Universo?

cielo nocturno
pexels.com

Pues esa es mi teoría, que estamos aquí para aprender. Para observar y descubrir el Cosmos, para estudiarlo y comprenderlo. Y con ello ese Vacío que somos.

Porque, piénsalo, si la Consciencia es ese vacío que «conoce», que «se da cuenta», y resulta que es el mismo vacío lleno de reglas extrañas y cuasi mágicas del mundo cuántico, tal vez ese espacio sub-atómico tenga consciencia de sí mismo.

Vale, vale, acepto que aquí se me ha ido un poco de las manos… Ya dice Jim Al-Khalili que, no porque la consciencia y la mecánica cuántica sean misteriosos tiene que significar que tienen relación.

No «tiene» por qué… pero tampoco se ha descartado…

Estar vivo es una invitación eterna a entrar en el ser infinitamente mágico e inefable que se manifiesta en este mismo momento.
Trudy Goodman 

En fin, ahí lo dejo.

Compasión y vacío

Y aquí es donde nos lleva todo, da igual si mi teoría es pura fantasía o no. Esto es lo realmente importante.

Porque, al darnos cuenta de que estamos conectados, que todos «somos» ese vacío (ya sea la Consciencia o el puro vacío cuántico) dejamos de percibirnos como elementos separados.

El otro no es «otro», sino parte de mi. La Tierra, lo que la habita, lo que está más allá de nuestro planeta… todo lo que conocemos y lo que nos queda por conocer está hecho de la misma sustancia.

Cada vez que conectas con ese cielo abierto, despejado, amplio, con esa intuición de conexión, de pertenecer, te abres a la Compasión.

La Compasión como elemento sanador

Porque, y esto no es teoría mía, cuando activas tu capacidad de empatizar no eres capaz de hacer daño al otro conscientemente.

Y, si la empatía y la compasión van de la mano, no sólo no podrás hacer daño al otro sino que tendrás la necesidad de aliviar su sufrimiento.

El sufrimiento de la separación

Siempre que el ser humano ha destruido o hecho daño (tanto a personas como a cualquier otro ser vivo) lo ha hecho porque ha sido capaz de desconectar su empatía.

Son los casos en los que «los otros» nos quieren hacer daño. «Ellos» nos han ofendido. «Nosotros» no somos animales, sino que estamos por encima. 

Y por eso nos sentimos con derecho a maltratar y destruir.

Pero, si te das cuenta, no te comerías a tu perro. Porque tu perro no es «un animal». Tienes una conexión con él. Es «parte de tí» (vale, ya dejo las comillas).

O, como dice Trudy Goodman (mucho más bonito, para qué vamos a negarlo):

Ya que todos estamos flotando en este barco misterioso, esa vulnerabilidad que es parte de todos nosotros llama a abrirnos a nuestra compasión, al consuelo de nuestra humanidad compartida.
¡Podemos elegir ayudarnos, ser amables, comprensivos en este camino!

Desde luego a mí me parece una forma mucho más interesante de transitar este viaje que es la vida.

Rumi
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