Meditacion y mindfulness

La meditación en la adolescencia

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Supongo que todos estaremos de acuerdo en que la adolescencia es de todo menos fácil.

El mundo moderno

La cosa se complica aún más cuando comprendemos que este mundo no se parece en nada al que nosotros experimentamos en nuestra propia adolescencia.

Muchos estudios sugieren que las distracciones de nuestra sociedad (como las redes sociales, o el acceso inmediato a la información, o el estrés de nuestras jornadas laborales) alteran nuestra percepción de la realidad.

Porque, seamos honestos, ¿de verdad nos creemos que nuestra realidad es la realidad?

¿Qué es real?

Donald Hoffman, para hablar sobre qué es la consciencia, primero nos trata de explicar qué es la realidad y cómo la percibimos.

Después de escucharle me quedo con eso de: Sólo sé que no sé nada.

Básicamente aún no podemos explicar a ciencia cierta qué es porque no podemos estar seguros de si lo que interpretamos es, de hecho, la realidad.

Y eso que ya Platón lo dijo, que no somos capaces de percibir la realidad tal y como es.

Según él, si ves una manzana, lo que tienes en la cabeza es solo la idea de la manzana. Una copia todo lo más pero, desde luego, no la realidad.

Platón y sus teorías sobre las ideas
imagen de karatara en Pexels

Y, a partir de ahí, las teorías se disparan.

Pero lo que parece evidente es que lo que percibimos es algo mucho más complejo que, simplemente, una fotografía de lo que hay.

Intercalamos emociones, recuerdos, expectativas y vete tú a saber qué más para generar una experiencia de algo concreto.

Consecuencias

Vale, ya sabemos que no es fácil interpretar la realidad. Pero tampoco será para tanto… al final los adultos convivimos con ello todo el tiempo y tampoco nos va tan mal, ¿no?

El tema con la adolescencia es que es mucho más compleja de lo que pensábamos. Nos parecía que los adolescentes son, simplemente, egoístas, raros y pasotas. Como si nos hubieran cambiado al niño amoroso que criamos por este otro ser totalmente distinto.

Y esa es la cuestión, la adolescencia, lo que DH Lawrence llama La hora del extraño, es un despertar, una transformación total (no solo hormonal. El cerebro también cambia por completo) que es muy difícil no solo de tratar (en el sentido de convivir con ella) sino, sobre todo, de experimentar.

Es la hora del extraño. Deja que el extraño penetre el alma… Un niño conoce el abismo de la tristeza. Pero solamente un adolescente conoce el extraño dolor de crecer hacia su propio aislamiento e individualidad.
D.H. Lawrence (Fantasia of the unconscious)

meditación y adolescentes
imagen de pexels.com

Qué es la adolescencia

Tal y como explica Margot Waddel de una forma especialmente poética (en mi opinión), la adolescencia es la ruptura con la niñez y la mirada, un tanto ansiosa, hacia el mundo adulto. Por supuesto, también existe un elemento de duelo por decir adiós a esa niñez que ya no volverá, y la necesidad de romper con el mundo del hogar (que simboliza la dependencia de la niñez) para afrontar el mundo de fuera (el mundo de los adultos) y así, desarrollar nuestra individualidad.

Esa individualidad tiene que ver con la propia identidad. Quién soy yo, de dónde vengo, cuál es mi razón para existir… Todas preguntas facilitas del área gris de la filosofía y la espiritualidad.

Los problemas de la adolescencia

Empatía

La empatía es un elemento importante en la adolescencia porque parece tener relación con los abusos que sufre un individuo (a mayor empatía, menos abusos sufre). Además, tiene que ver con la regulación emocional, que es un barómetro de la madurez del individuo (ya que un cerebro inmaduro no es capaz de regularse emocionalmente).

La empatía se divide en dos aspectos; tomar la perspectiva del otro y compartir su experiencia. Lo que se sabe a día de hoy es que las regiones del cerebro asociadas a tomar la perspectiva del otro sufren cambios dramáticos durante la adolescencia.

Se cree que estos cambios pueden tener que ver con la necesidad en la adolescencia de empezar a relacionarse con extraños (los amigos) en lugar del entorno familiar conocido.

Debido a este cambio dramático se produce una pérdida de equilibrio entre la capacidad de percibir lo que el otro siente y el procesar emocionalmente esa experiencia.

Espiritualidad

A nivel de desarrollo, la adolescencia tiene una importancia añadida: es en esta etapa donde se gestan problemas psicológicos futuros como depresión, adicciones, etc.

Lisa Miller empezó sus investigaciones al darse cuenta de que todas las culturas tenían tradiciones espirituales que se asocian a la adolescencia. Rituales, historias, que ayudan a los adolescentes a entrar en el mundo de los adultos.

Según sus investigaciones, aquellos adolescentes que crean una conexión con algo mayor (sea Dios, Alá, o la Consciencia) tienen un 60% menos de probabilidades de sufrir depresión.

Y para mí tiene sentido. En mi experiencia con adolescentes siempre me sorprende la necesidad casi patológica de pertenecer. Y además recuerdo cómo era en mi propia adolescencia.

Siempre pensé en la suerte que tuve al verme rodeada de gente que no me obligó a renunciar a ninguno de mis principios porque sabía que, si no hubiese encontrado a gente a mi alrededor que me ayudó a crecer (y hablo de amigos), habría hecho lo que hubiera sido necesario por pertenecer a cualquier grupo que estuviera cerca.

El ser humano es un ser social

Y como tal no puede vivir aislado. De hecho, el aislamiento se considera una forma de tortura.

Los adolescentes rompen con el núcleo familiar pero necesitan sentir que pertenecen a algo. Porque estar solo aterroriza a cualquiera, ¿o no?

Para mi cualquier religión o tradición espiritual trata de lo mismo, aunque lo llamen o lo adornen de diferentes maneras: la conexión que nos une.

Esa divinidad que a veces, está fuera (en las religiones donde se rinde culto a un Dios externo que nos juzga y que decide si lo que hacemos está bien o mal), o dentro (esa Consciencia en la que descansamos y que nos une a todo lo que existe, y que se basa en que formamos parte de esa Divinidad).

Si somos capaces de ofrecer a nuestros adolescentes una forma sana de sentirse parte de algo, será más fácil para ellos no dejarse arrastrar por cualquier opción que tengan cerca.

Qué necesitan los padres

No sé si a ti te ha pasado, pero desde que mis hijos nacieron me paso la vida pensando que están en mi vida para ponerme delante aquellas partes de mí misma que necesito trabajar.

Los niños pequeños no tienen filtros, y sueltan todo lo que piensan y sienten, o lo que ven, sin darse cuenta de lo mucho que puede doler, o del esfuerzo que los adultos ponemos en esconderlo del mundo y de nosotros mismos.

Pero los adolescentes ya tienen filtros, ¿no? Ya han aprendido a apreciar el impacto que tienen sus palabras y sus actos.

Entonces ya no nos van a torturar exponiendo situaciones dolorosas, ¿verdad?

Según Margot Waddle, la capacidad de una persona para pasar de la infancia a la edad adulta no siempre está completa. Y, aunque dejamos atrás los años de la adolescencia, muchos de nosotros nos llevamos con nosotros facetas inacabadas o temas pendientes de resolver.

Vamos… como siempre.

Así que, otra vez, el adolescente de tu vida puede sacar de ti temas que no pudiste resolver en el pasado. Evidentemente no es su responsabilidad ni su intención, pero sí es un momento interesante para observarte a ti mismo y qué te provoca lo que experimentas en esta etapa.

Igual al final, después de sangre, sudor y lágrimas, tengas que darle hasta las gracias.

Y si necesitas una herramienta que te ayude a observarte a ti y a tus reacciones, y practicar la aceptación, este ejercicio te vendrá muy bien.

Qué necesita un adolescente

Pues visto lo visto, necesitarían un cambio completo en la sociedad, en mi opinión.

Porque, cuando más confundidos están, en la etapa de su vida donde necesitarían dedicar más energía a la introspección, a averiguar quiénes son, a preguntarse y encontrar respuesta a las cuestiones más importantes de la vida, nosotros nos dedicamos a presionarlos con obligaciones y responsabilidades adultas. Que si estudia más, que si te juegas tu futuro, que si no te esfuerzas lo suficiente, que si normas sociales por todas partes.

Y encima se lo ponemos aún más fácil añadiendo a todo esto elementos que les ayudan aún más a distraerse, como la tecnología, las redes sociales, etc…

Pero entonces, ¿cómo podemos ayudarles? Porque, evidentemente, este es su mundo y en él tienen que vivir…

No desesperes, aquí llega la caballería.

Ideas

Según algunos estudios, parece que hay tres elementos principales a la hora de mejorar la relación entre los adolescentes y sus padres:

  1. Las reacciones negativas por parte de los padres antes las noticias sobre sus hijos.
  2. La sensación de los hijos de exceso de control de los padres.
  3. La relación afectiva entre ambos.

En el caso de este estudio se investigaba la influencia positiva que tendría una crianza basada en la Consciencia (en estar presente), ya que los tres campos se ven reforzados.

  1. Las reacciones negativas por parte de los padres disminuyen debido al trabajo con la Compasión y la Aceptación.
  2. Los padres necesitan ejercer menos control y son más conscientes de la necesidad de libertad de sus hijos.
  3. Debido a que la comunicación es más fluida, porque hay menos sensación de estar siendo juzgado, es más fácil expresar sentimientos positivos y se refuerza la relación afectiva.

Si tuviera que ofrecerte un ejercicio que te pudiera ayudar, a parte claro de los muchos de compasión que encontrarás en este blog, creo que te recomendaría que leyeras más sobre el perdón y practicases con una meditación.

Admitámoslo, la convivencia es difícil. Por eso me parece que, practicar y aprender a dejar ir aquello que nos hiere (tanto si nos lo provocan otros como si nos lo hacemos a nosotros mismos) es, seguramente, un elemento básico en esta etapa.

Meditación

Según Richard Davidson la Atención Plena puede definirse simplemente como prestar atención a propósito, sin juzgar.

Y esta cualidad de atención sin juicio se puede cultivar mediante entrenamiento.

Da a las personas la posibilidad de, simplemente, ser consciente de lo que les ocurre (o lo que ocurre a su alrededor) sin dejarse arrastrar por las emociones del momento. Y esto es lo que, muy habitualmente, hace que los adolescentes tomen decisiones de las que, más adelante, se puedan arrepentir.

Cómo cultivar más empatía

Ya que hemos visto que la empatía ayuda a prevenir los abusos y además facilita el tránsito a la edad adulta, igual podemos ofrecerles formas de desarrollarla.

Según el Centro para las mentes sanas hay cinco claves:

Reconocer el ir y venir de las emociones y los pensamientos.

La idea aquí es exactamente la misma que para los adultos, el reconocer nuestros propios pensamientos y emociones hace que nos demos cuenta de que todos pasamos por la misma experiencia, lo que ayuda a desarrollar nuestra capacidad de ponernos en los pies del otro.

Hay un ejercicio que se recomienda hasta para niños, la botella de la calma. Te dejo un enlace pero hay miles disponibles en internet, si quieres hacerlo tú mismo. Algunos usan también globos de nieve.

La idea es agitar la botella y ver cómo el contenido se mueve a toda velocidad. Luego te quedas observando cómo se va calmando poco a poco.

Es lo mismo que pasa con nuestros pensamientos y emociones, llegan, lo revuelven todo, y luego se calman poco a poco.

Un ejercicio interesante con niños y adolescentes es preguntarles dónde sienten ellos esas emociones cuando están dando vueltas como en la botella. O cómo es esa sensación. O cómo creen ellos que pueden ser y sentirse en otra persona.

Para trabajar este punto también viene bien el escáner corporal, porque es una primera toma de contacto con las sensaciones y experiencias del cuerpo. Ayudamos a desarrollar la concentración y empezamos a ser más conscientes de lo que nos pasa por dentro. Al final de este artículo encontrarás una versión especialmente diseñada para adolescentes.

Interpretar emociones

En grupo o en casa, la idea es interpretar emociones, exagerándolas mientras el resto las adivina. Un poco como el pictionary (¿se escribe así?) pero en emociones. Puede ser un ejercicio interesante para darnos cuenta de las diferencias entre lo que unos interpretan de una manera y lo que nosotros percibimos.

Es importante recordarnos que nuestra propia experiencia no es la única posible.

Apoyar durante el trabajo en equipo

Esto ya lo habíamos visto en un punto anterior. La manera en la que los padres reaccionan ante actitudes o acciones (o lo que perciben como errores) que en su mente son negativas, determina cómo van a reaccionar los adolescentes en el futuro. Tampoco hay que ser Einstein para entender esto. A nadie le gusta que le hagan sentirse mal por sus ideas, opiniones o trabajos.

El Centro para las Mentes Sanas hizo un ejercicio con un grupo de niños de 5 años en el que se pasaba una campana entre ellos y perdía el que la tenía en la mano cuando sonaba (aquí en el Reino Unido hay un juego muy parecido. Los amigos de mis hijos usan un cerdito que se pasan entre ellos y pierde el que lo tiene en la mano ¡cuando se tira un pedo!).

El objetivo del juego es que los niños se den cuenta de cómo se siente el que ha perdido (en el caso del juego del cerdo creo que a nadie le importaba perder, la verdad).

A los niños que jugaban con la campana se les había pedido que prestaran atención a sus cuerpos y sus pensamientos. Cuando uno perdía, los demás reaccionaban con empatía porque todos eran muy conscientes de cómo se habían sentido ellos cuando temían que sonara mientras la tenían en la mano.

Cartas de la amabilidad

La traducción de este ejercicio no me ha quedado muy bien. El centro hace referencia a un juego de cartas en el que se escriben diferentes emociones y hay que adivinar cuál es.

Pero, cuando leí el artículo, lo primero que pensé es que hablaban de tarjetas. Tipo christmas de Navidad. Y me inventé una película que creo que funcionaría bastante bien. Te cuento:

En España no tenemos mucha tradición de mandar tarjetas a la gente, pero en otros países es lo más normal del mundo.

Que si invitación de cumpleaños, día de la madre, gracias por la cena, bienvenido al edificio, que te mejores…

En esencia, es dedicar tiempo a pensar en otras personas que no están en su mejor momento y reflexionar sobre si podemos entender qué les ocurre.

Me parece que, conscientemente, decidir dejar de hacer otra cosa y dedicar tiempo a pensar en otra persona, en cómo se siente y en qué puede necesitar es de los mejores ejercicios que podemos hacer en familia para fomentar la empatía en todos.

Algunos ejemplos de preguntas que nos sugieren desde el Centro son: ¿Qué significa para ti sentirte seguro? ¿Qué quiere decir ser feliz? ¿Y sano? ¿Y en paz? ¿Crees que todos queremos sentirnos seguros, felices y en paz?

Círculo de la Compasión

La compasión se diferencia de la empatía en que exige una acción para aliviar el sufrimiento del otro.

Podría ser la siguiente parte del ejercicio anterior, cuando después de haber reconocido lo que el otro siente y habernos dado cuenta de que todos experimentamos emociones, tomamos alguna acción para que el otro se sienta mejor.

Podemos desear algo bueno para ellos. Puede ser en formato tarjeta, o escribiendo una carta, un email o un sms, o simplemente pensando en ellos.

Si os interesa, podéis por supuesto probar una meditación de la compasión, donde profundizaréis mucho más en esta práctica tan maravillosa.

Una aclaración

Creo que es importante dejar claro que no pretendo con este artículo que ningún padre se sienta mal por lo que debería estar haciendo o porque ya no va a ser capaz de arreglar su relación con sus hijos nunca más en la vida.

Tenemos mucha tendencia a colgarnos etiquetas, y si nos martirizan, aún mejor. Pero cada uno solo puede hacer lo mejor que pueda en cada momento, y es muy, pero que muy importante, recordarnos a nosotros mismos este punto (aquí eso del perdón viene que ni pintado).

Espero que este artículo y la información que aparece en él te inspiren y te ofrezcan alternativas para mejorar tu relación con tus hijos (sean adolescentes, niños pequeños o no). Cualquier relación personal (incluida la que tienes contigo mismo) se puede beneficiar de un poco de Consciencia.

Pero sé por propia experiencia lo difícil que es cambiar un hábito (o muchos, para qué nos vamos a engañar) y mantenerse presente.

Compasión, Compasión, Compasión

Creo de verdad que el mejor regalo que puedes hacerte, y hacer a los que te rodean, es esforzarte por ser más compasivo. Para mí esa es la clave de la meditación, la esencia del cambio en nuestra sociedad y nuestra esperanza de un futuro mejor.

Esa compasión te ofrecerá mejorar cualquier relación que tengas en este momento (sea con tu hijo adolescente, contigo mismo, con el planeta o con tu vecino del quinto… ¡o con todos a la vez!)

Y la clave está en eso, cualquier situación presente se puede cambiar. No importa de dónde vengas ni cuál sea tu historia. Cada día, cada momento, es una posibilidad de aprender y seguir creciendo.

Por dónde empezar

Uno de los primeros pasos (como en el caso de los adultos) es el escáner corporal. Suele ser el principio porque trabajamos la autoconsciencia y nuestra propia experiencia.

Cómo interpretamos aquello que nos pasa define la idea que tenemos del mundo, como ya hemos visto. Así que ser capaz de comprender qué nos ocurre y por qué es básico si queremos cambiar nuestra experiencia.

En el caso particular de los adolescentes puede ser especialmente interesante porque les ayuda a empezar a prestar atención a su cuerpo con compasión y aceptación.

Qué se trabaja con esta meditación

  • Percepción de nuestras propias emociones. Especialmente importante en una etapa donde cambian y son más intensas de lo que han sido hasta entonces.
  • Consciencia del propio cuerpo, con compasión y aceptación. Lo que ayuda a mejorar nuestra relación con nosotros mismos.
  • Reconocer los pensamientos y las historias que nos contamos, lo que puede ayudarles a relajar el nivel de exigencia hacia sí mismos.
  • Mediante la autoconsciencia y la compasión también descubrimos cuáles son nuestras necesidades. En el caso de los adolescentes, la más importante es la de pertenecer a un grupo. Sentir que son parte de algo, encontrar su identidad. Gracias a la capacidad de reconocer sus propias necesidades y miedos pueden tomar mejores decisiones cuando el entorno es adverso.

Y el primer paso es éste. Sencillo y, aparentemente, intrascendente. Empezar a escuchar y observar a nuestro propio cuerpo.

Escáner corporal para adolescentes

Espero que te ayude y que nos cuentes tu experiencia como adolescente o con los adolescentes de tu vida. Me encantará saber de ti.

Rumi
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