Meditacion y mindfulness

Pensamientos y el espacio entre ellos

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Suelten y descubrirán por sí mismos que existe una cualidad de la mente, que al ser completamente libre, es capaz de percibir aquello que es eterno.
–J. Krishnamurti

Una de las primeras cosas de las que nos damos cuenta cuando empezamos a meditar es la cantidad de pensamientos que nos asaltan.

Nombrar pensamientos y emociones

Si los vemos y los nombramos (pensando, pensando. O tal vez siendo más específico: preocupado, preocupado. O recuerdo, recuerdo) casi siempre pierden su fuerza y podemos dejarlos marchar.

Entonces volvemos suavemente a nuestro foco de atención, ya sea la respiración o nuestro ancla de elección.

Pero hay ocasiones en las que, algunos de esos pensamientos, vuelven a aparecer a los pocos minutos. Jack Kornfield y Tara Brach los llaman los Top 10 de tus listas de éxitos.

Los pensamientos más habituales
Imagen de Wallace Chuck en Pexels

Cuando no podemos dejar pasar un pensamiento, suele tener que ver con que está asociado a emociones que aún no hemos reconocido y, por eso, no podemos dejar marchar.

Al seguir reconociendo estos pensamientos una y otra vez, y al observar con toda nuestra compasión las emociones que los acompañan, y las reacciones en nuestro cuerpo, podremos gradualmente ir reconociendo y soltando todos ellos.

Eso, por supuesto, no se puede conseguir de una vez. Ni siquiera, tal vez, en una sola vida. Así que se paciente contigo mismo.

descubrimos la compasión en el espacio entre pensamientos
Foto de Andreas Wohlfahrt en Pexels
Recuerda que, cualquier paso, por pequeño que sea, te sigue llevando hacia adelante.

¿Por qué es importante percibir el espacio entre pensamientos?

Cuando estamos perdidos en nuestros pensamientos, todo lo que nos ocupa tiene que ver con nosotros mismos.
Esta tendencia también refuerza nuestra sensación de aislamiento y separación.

El espacio que hay entre pensamientos es la invitación a descubrir ese espacio de consciencia en el que descubrimos nuestra verdadera identidad, más allá del ego. Esa identidad que compartimos con todo lo que está vivo y que nos une, en lugar de separarnos.

Ejercicio de meditación

Esta meditación está inspirada en las charlas y prácticas de Jack Kornfield.

Centraremos nuestra atención en los pensamientos que surgen, para ayudarnos a reconocerlos y a fijar nuestra atención, en lugar de huir.

Juntos exploraremos ese espacio entre pensamientos en el que, tal vez, podamos intuir esa Consciencia que somos.

Espero que te sirva.

Ya sabes que me encantará leer tu experiencias con esta práctica, así que ¡no te vayas sin contarme qué tal te fue!

Rumi
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3 comentarios en «Pensamientos y el espacio entre ellos»

  1. Querida Natalia,
    A ver si me recibes…
    me encantan tus meditaciones guiadas que me pongo casi todos los días en insight timer.
    Me siento súper cómoda con ellas y me encanta tu voz relajarte y pausada. Además no son muy largas por lo tanto suelo elegir una de 10 min que siempre hay un huevo en mi día y si puedo otra más de 5min.
    Te quería comentar que la postura de meditación no me resulta nada cómoda. cruzar la pierna izquierda en vez de la derecha y mantener la espalda recta con el cuello dolorido que tengo normalmente me resulta incómodo. Me acostumbrare y crees q es normal al principio. El cuello no me duele siempre pero así me resulta una postura muy forzada aun intento acomodarme con un buen cojín. Que te parece que debo hacer?
    Gracias

    Responder
    • Hola Loreto
      Muchas gracias por tu mensaje. Respecto a lo de la postura, depende de a quién le preguntes te dirá que es más o menos importante. Jack Kornfield y Tara Brach hablan siempre de buscar una postura que te resulte cómoda pero que sea digna y te permita estar alerta.
      Si tienes problemas en el cuello, seguramente te resultará difícil mantenerte quieta durante un rato largo. Intenta imaginar que tienes un hilo en lo alto de la coronilla, que tira hacia arriba. Verás cómo subes la parte de atrás del cráneo y se estira el cuello.
      Un truco es buscar las zonas de tu cuerpo que están tensas y respirar imaginando que llevas ahí tu respiración, permitiendo que se relajen en la exhalación. Muchos creen que las tensiones musculares sujetan otras cosas (creencias, tensiones emocionales, etc) y, simplemente relajando la tensión en el cuerpo, puedes acceder a aquello que necesitas trabajar.
      En cualquier caso, esto es mucho ensayo y error. Busca otras posturas que te puedan resultar más cómodas. Tal vez te venga mejor sentarte en una silla (aunque recuerda tener los pies totalmente apoyados en el suelo y buscar la forma de apoyar los codos para que no te tiren del cuello con el peso de los brazos). También puedes sentarte en el cojín pero apoyándote contra la pared para ayudar a mantener la espalda recta. Utiliza cojines para no hacerte daño.
      Si te duelen las rodillas pero quieres seguir sentándote en el suelo, prueba a elevar más el cojín, o a sentarte más en el borde. A mí me ayuda sacarme las cachas del culete hacia afuera para ayudar al coxis a estar más recto.
      Desde luego es una postura incómoda al principio porque estás obligando al cuerpo a hacer algo a lo que no está acostumbrado, así que tienes que contar con un periodo de adaptación. Pero también tienes que escuchar a tu propio cuerpo y cuidarlo. Si el dolor persiste, y si sabes que tienes tensión habitualmente en el cuello, torturarse por torturarse tampoco es plan.
      Te diría que, al margen de la meditación, tal vez te venga bien visitar a un fisio o a un quiropráctico.
      Ah, y no es necesario cruzar una pierna en lugar de la otra. Puedes elegir la que te resulte más cómoda o, sentada en la silla, tenerlas estiradas.
      Espero que estos trucos te ayuden. Cuéntame qué tal te va.
      Besos.

      Responder

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