Meditacion y mindfulness

Qué hacer cuando no puedes meditar

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Este verano mis hijos han tenido 6 semanas de vacaciones.

Seguramente donde tú vives las vacaciones escolares se reparten de otra forma pero aquí, en el Reino Unido, son 6 semanas.

Durante este tiempo creo que he podido meditar… tal vez… ¿4 veces?

Imagen de Gerd Altmann, Pexels

No voy a negar que mucha gente con una agenda mucho más complicada que la mía encuentra el tiempo. Y no se trata de justificar si realmente lo tenía o no.

Más bien, lo que me resulta interesante es hablar de qué podemos hacer en esas etapas de nuestra vida en las que, por mucho que lo queramos, somos incapaces de incorporar la rutina de la meditación a nuestra vida.

El Primer Paso

Lo más importante es recordar esa palabra que tanto me gusta pero que tantas veces olvidamos… Venga, a estas alturas ya nos conocemos lo suficiente, seguro que sabes cuál es…

Compasión.

imagen: Alexey Sokolov, icons8.com

¡¡¡Cooorrecto!!!!

Parece mentira lo difícil que nos resulta ser amables con nosotros mismos y darnos un respiro. Pero es lo que hacemos, tendemos a convertir todo en listas de obligaciones que, si no cumplimos, se convierten en pesadas cargas en nuestras consciencias.

Una historia bonita

Alguien me contó una teoría sobre qué es la Consciencia que me gustaría compartir contigo.

Supongo que viene de las tradiciones orientales, aunque no lo sé exactamente.

La historia cuenta que nuestra esencia es un pedazo de la Consciencia que ha elegido venir a este plano de existencia para aprender. Es lo que algunos llaman alma, o espíritu. Lo que te da la vida.

Ese gajo de Consciencia sabía que, si inhabitaba un cuerpo humano, el cerebro biológico no podría recordar el conocimiento que alberga su esencia. Pero aún así, la curiosidad, el deseo de aprender es tan grande, que cede ese conocimiento alegremente a cambio de esta experiencia única que es nuestra vida.

La Aceptación

Así que, cuando te sientas culpable por no haber conseguido todo lo que te habías propuesto, recuerda que tu alma ha elegido vivir en ti precisamente para experimentar tu frustración y tu culpa.

Y tu alegría y tu pasión, claro. Que tu esencia es curiosa, no masoca.

Por eso se insiste tanto en aceptar las cosas que nos ocurren en lugar de resistirnos porque desearíamos que fueran de otra forma (que es la esencia del sufrimiento, según Buda)

Qué pasa cuando dejas de meditar

Bueno, aquí me voy a tirar un poco el moco y te voy a contar lo que me ha pasado a mí, esperando que se parezca en algo a lo que les pasa a los demás.

Seguramente sea así para algunos, pero no para todos…

En fin, como te decía, lo que a mí me ha pasado es que, poco a poco, he ido notando una especie de nudo en el estómago que se iba haciendo más grande muy lentamente.

La mejor manera de describirlo que se me ocurre es un motor que ruge, al principio muy bajito, pero que poco a poco va aumentando de intensidad a medida que se revoluciona. Y yo me iba revolucionando con él.

De vez en cuando me veía atrapada en antiguos hábitos como si nunca me hubiera desprendido de ellos.

Y, muy especialmente, me veía reaccionando a todo lo que me pasaba, sin ni siquiera recordar parar, respirar y observarme por dentro.

Vamos, insconsciencia plena.

Qué se puede aprender

Pues gracias a que he dejado de meditar, y a que aún me quedaba un poco de Consciencia (uf, menos mal), me he dado cuenta de cómo volvía a esos comportamientos que había dejado a un lado.

Pero, aún más importante, he tenido la oportunidad de darme cuenta de que, efectivamente, los había dejado atrás.

Porque claro, como el camino se hace paso a paso, solemos recordar solamente el último paso que hemos dado, y se nos olvida por completo cuánto hemos recorrido.

Pero, al volver a los antiguos hábitos (sean pensamientos, acciones o emociones) puedes comparar con el último paso de tu camino, mucho más avanzado.

Y eso te da perspectiva.

Es que muchas veces necesitamos una cierta distancia incluso para apreciar lo que hemos conseguido.

También es importante utilizar esa parte de Presencia que aún no hemos perdido para permitirnos observar lo que nos está pasando, como si fuésemos antropólogos que entran en contacto con un grupo por primera vez. Es muy posible que descubramos cosas que antes no podíamos ver.

Cómo incluir Consciencia sin meditar

Bueno, si algo me ha quedado claro es que nada sustituye a la sentada.

meditador
Icono https://icons8.com

Es tan fácil y tan cómodo volver a lo de antes (incluso si no nos hace felices), tan fácil distraerse, que no creo que se pueda avanzar significativamente si no paramos por completo.

Pero desde luego podemos utilizar herramientas para navegar esas etapas en las que la vida, simplemente, no nos permite otra cosa.

  • Definitivamente podemos pararnos un momento y tomar un par de respiraciones profundas. Sentir la planta de los pies, o el aire en la cara, o utilizar un gong para centrar toda nuestra atención en un sonido. Cualquier estímulo sensorial lo bastante fuerte como para poder centrar nuestra atención en él.
  • Podemos escribir un diario de gratitud. 3 cosas por las que estemos agradecidos y una sola por la que tengamos que dar las gracias que haya ocurrido ese mismo día (reconozco que yo he intentado hacerlo estas vacaciones y todas las noches se me ha olvidado… ¡pero sigo intentándolo!)
  • Lee libros o comparte con tus hijos cuentos que os inspiren. Te ayudarán a reconectar con tu esencia y a recordarte por qué necesitas mirar hacia adentro (a mí escuchar cualquier audiolibro o leer a Tara Brach y Jack Kornfield siempre me trae mucha paz)
  • Casi todos tenemos una actividad que nos permite estar Presentes, incluso sin darnos cuenta (tal vez leer, o cocinar, o hacer punto, dibujar, pasear, correr). Si tienes una actividad como esa, trata de encontrar el tiempo para poder realizarla.
  • ¡Leer este blog, claro!

Seguro que hay muchas ideas más. ¿Qué has hecho tú este verano? ¿Has sido capaz de dedicar tiempo a tu Camino del Corazón? ¿Cuáles son tus trucos?

Lo que tengo claro es que, durante nuestra vida, siempre nos encontraremos etapas de sequía meditativa. Así que siempre nos vendrán bien trucos e ideas que nos ayuden a navegar esa etapa.

Rumi
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